Con lo fácil que resulta perderse en el entramado laboral, hoy me parece oportuno dedicarle unas lineas a la Orientación Laboral; sus características y sus ventajas.
La orientación laboral consiste en la definición de una trayectoria profesional para personas desempleadas, jóvenes que buscan su primer empleo, o trabajadores en activo que quieren un cambio profesional.
Aunque son varios los organismo públicos y las entidades privadas que se dedican a esta labor y las líneas de actuación pueden ser diversas, considero que hay puntos que deben ser comunes a todos los programas de orientación laboral.
En primer lugar hay una RECEPCIÓN Y ACOGIDA DEL USUARIO, en esta fase el orientador escucha las necesidades e intenciones del candidato. Saber el por qué de su visita y su objetivo a corto, medio y largo plazo.
En segundo lugar, hay que hacer un análisis de las COMPETENCIAS, INTERESES, MOTIVACIONES Y APORTACIONES PERSONALES. Son varias las técnicas que se utilizan para estas evaluaciones:
- Podemos encontrarnos con el TEST PAPI (Diseñado por el Dr. Max Kostick): Inventario de personalidad y preferencias muy utilizado en procesos de selección. Evalúa comportamientos y estilos de trabajo.
- Otro tests es el BAT-7 (de TEA Ediciones): El BAT-7 es una nueva batería para la evaluación de siete de las aptitudes más importantes del sistema cognitivo: Aptitud verbal (V), Aptitud espacia l (E),Atención (A), Razonamiento abstracto (R), Aptitud numérica (N), Aptitud mecánica (M) y Ortografía (O).
- Por otro lado tenemos el Test PMA (L.L. Thurstone): Batería que mide los factores Factor V: Capacidad para comprender y expresar ideas con palabras, Factor E. Capacidad para imaginar y concebir objetos en dos y tres dimensiones, Factor R. Capacidad para resolver problemas lógicos, comprender y planear, Factor N. Capacidad para manejar números y conceptos cuantitativos, Factor F. Capacidad para hablar y escribir sin dificultad.
Me parece importante combinar si no todos, alguno de estos cuestionarios con un ANÁLISIS DAFO, que mide las Debilidades y Fortalezas (situación interna del usuario) y Amenazas y oportunidades (situación externa).
Una vez tenemos definidos estos conceptos, el orientador lleva a cabo una DEFINICIÓN DE TRAYECTORIA PROFESIONAL, a partir de la cual, orientador y usuario trabajan conjuntamente.
Este camino comienza por hacer un ANÁLISIS DEL MERCADO ACTUAL Y LA REALIZACIÓN DE UN C.V. adecuado y que nos permita acceder al mayor número de ofertas de empleo posibles. Añadido a este c.v. principal, considero fundamental realizar otro C.V. ALTERNATIVO, que recoja aspectos diferentes y que nos abra puertas a ofertas de empleo de naturaleza diferente pero igualmente interesantes.
Considero fundamental combinar esta actividad con una FORMACIÓN adecuada, ya sea individual o grupal, que favorezca el desarrollo de nuestras habilidades profesionales y nuestras destrezas en la búsqueda de empleo. Esta formación debe cubrir aspectos de carácter funcional que mejoren nuestra empleabilidad y favorezcan el mantenimiento y desarrollo de nuestro trabajo cuando ya tenemos empleo.
Una vez gestionada la parte relativa al usuario, llega el momento en que el orientador, con la colaboración del usuario, ponga en marcha la PROSPECCIÓN, que consiste en la detección de puestos de trabajo adecuados al perfil profesional del candidato, con el fin de lograr el mayor número de entrevistas posibles. Dicha prospección se puede hacer a través de anuncios de prensa, portales de empleo, redes sociales, bases de datos y especialmente gestionando el "mercado de lo no visible", que consiste en ofrecer el c.v. de un usuario a ciertas empresas relacionadas con el sector que le interesa sin que haya ninguna oferta de empleo publicada (en el mercado visible). Las mayores oportunidades profesionales están en el "mercado de lo no visible", pero el acceso al mismo, conlleva una gran proactividad.
El objetivo de la orientación laboral es el acompañamiento y asesoramiento al usuario hasta su INSERCIÓN LABORAL.
Aunque ciertamente, el proceso de orientación nunca podrá asegurar de antemano un puesto de trabajo (la entidad que diga lo contrario miente), las probabilidades de éxito crecen notablemente y permiten a los usuarios definir un plan y una estrategia sólida y realista que les favorezca.
martes, 26 de febrero de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
¿SOY INÚTIL?
Vivimos tiempos agitados. Desafección política e institucional, desconfianza en el sistema, remesas anuales de jóvenes con dificultades para encontrar empleo y oleadas de adultos que superan los 45 y se ven con la misma problemática que los anteriores pero con 25 años más.
Ayer me decía una amiga: "Me sobra tiempo, me levanto y no tengo nada que hacer". Su comentario me hizo reflexionar sobre la importancia de sentirse útil. Apartamos y aparcamos a la gente; el joven por joven, el viejo por viejo, el parado por parado, el lento por lento y el amo de casa por amo casa. Todos quedan fuera del círculo. Y cuanto más tiempo pasa más difícil resulta que vuelvan a entrar.
En mi opinión no es una cuestión de empleo, es una cuestión de ocupación.
Vivimos en sociedad (y en suciedad que dirían algunos) y como tal necesitamos saber que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos. Sentirse útil genera una mayor autoestima, mejora la salud y previene la soledad y la depresión. Las personas con una ocupación que consideran útil, superan con más éxito la rupturas amorosas, se enfrentan mejor a los problemas que puedan surgir e incluso llevan mejor la enfermedad y el duelo por la muerte.
Es una necesidad intrínseca al ser humano y que en definitiva nos hace más felices.
Dándole vueltas a esta idea y extrapolándola a dimensiones más globales; he llegado a la conclusión de que, si nos hace felices sentirnos útiles, nuestra manera más rápida de llegar al nirvana sería hacer sentir necesarias y útiles a todas las personas con las que entramos en contacto. Como diría el otro: "No dar el pez, sino la caña".
La idea que aporte una persona joven será inexperta pero también puede ser fresca e innovadora.
La actividad que realice una persona vieja será menos enérgica pero también puede ser reflexiva y paciente.
El tiempo de un parado no será remunerado pero puede ser de gran utilidad y dedicación a nivel social.
...
Sin embargo, nos obcecamos con que el máximo exponente de la utilidad es el hombre blanco, sano, de entre 35 y 45 años y en pleno apogeo profesional.
Tú no estás en ese grupo. Por mujer, o joven, o viejo, o gordo, o negro, o ciego.
Ayer me decía una amiga: "Me sobra tiempo, me levanto y no tengo nada que hacer". Su comentario me hizo reflexionar sobre la importancia de sentirse útil. Apartamos y aparcamos a la gente; el joven por joven, el viejo por viejo, el parado por parado, el lento por lento y el amo de casa por amo casa. Todos quedan fuera del círculo. Y cuanto más tiempo pasa más difícil resulta que vuelvan a entrar.
En mi opinión no es una cuestión de empleo, es una cuestión de ocupación.
Vivimos en sociedad (y en suciedad que dirían algunos) y como tal necesitamos saber que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos. Sentirse útil genera una mayor autoestima, mejora la salud y previene la soledad y la depresión. Las personas con una ocupación que consideran útil, superan con más éxito la rupturas amorosas, se enfrentan mejor a los problemas que puedan surgir e incluso llevan mejor la enfermedad y el duelo por la muerte.
Es una necesidad intrínseca al ser humano y que en definitiva nos hace más felices.
Dándole vueltas a esta idea y extrapolándola a dimensiones más globales; he llegado a la conclusión de que, si nos hace felices sentirnos útiles, nuestra manera más rápida de llegar al nirvana sería hacer sentir necesarias y útiles a todas las personas con las que entramos en contacto. Como diría el otro: "No dar el pez, sino la caña".
La idea que aporte una persona joven será inexperta pero también puede ser fresca e innovadora.
La actividad que realice una persona vieja será menos enérgica pero también puede ser reflexiva y paciente.
El tiempo de un parado no será remunerado pero puede ser de gran utilidad y dedicación a nivel social.
...
Sin embargo, nos obcecamos con que el máximo exponente de la utilidad es el hombre blanco, sano, de entre 35 y 45 años y en pleno apogeo profesional.
Tú no estás en ese grupo. Por mujer, o joven, o viejo, o gordo, o negro, o ciego.
miércoles, 30 de enero de 2013
CUANDO LA MONTAÑA TIENE QUE IR A MAHOMA
Es curioso lo mucho que afecta el trabajo a nuestra vida personal y lo poco conscientes que aparentemente éramos de este hecho antes de que empezara este declive económico que arrastramos desde 2008.
Más de cuatro años con *LA CRISIS* como compañera de viaje y sin dejar de monopolizar nuestros telediarios, nuestras conversaciones y nuestros miedos.
Casi 6.000.000 millones de parados en todo el estado, 1.800.000 hogares sin ningún miembro en activo en la familia, 300.000 fugas de cerebros y una cifra incalculable de trabajadores aguantando condiciones laborales precarias por miedo a perder sus empleos.
Esta es nuestra realidad.
Pero las cifras somos personas y las personas tenemos miedo.
Al hilo de esta idea, he leído hoy un artículo que empezaba con la frase de George Schultz "Cuando empiezas a pensar qué harás si pierdes, ya has perdido" y me he preguntado si creemos que ya hemos perdido; si este entorno ambivalente en el que nos movemos nos provoca una inseguridad que hace que nos aboquemos a una desesperación que no nos permite avanzar.
Me debato entre una realidad sin oportunidades profesionales, ahogados por un sistema desesperanzador, carencias económicas... y la idea (utópica para algunos) de que somos dueños de nuestras vidas y de nuestros destinos.
No me conformo con pensar que soy el actor de una película cuyo guión no he escrito, quiero ser el director, buscar un plan B (y C y D si hace falta).
Este mismo artículo asegura que el futuro es de los emprendedores, ante lo cual se me ocurre hacer un simil entre Mahoma y la montaña y pensar que si el trabajo no viene a nosotros, nosotros debemos ir al trabajo.
Con este punto, debo admitir, que estoy de acuerdo; pero no sólo de ilusión vive el ser humano. Necesitamos pautas, organización y acciones reflexionadas.
Todo proyecto empieza con una idea, que deber ser seguida por un plan de viabilidad y un asesoramiento y orientación profesional.
Saber qué quieres hacer y cómo hacerlo.
- Definición de actividad y ámbito de actuación: qué puedes ofrecer tú que no ofrezcan otros
- Estudiar fortalezas y debilidades
- Medios económicos: buscar el mínimo coste con el máximo beneficio para minimizar riesgos
- Nombre comercial y patentes
- Plan de difusión
- Definir un público objetivo
- Analizar la competencia
- Subvenciones
- Lugar
- Instalaciones
- Tarifas de venta
- Definir plazos: tanto de comienzo como de fin de proyecto en caso de que no sea rentable
Recoger toda la información que sea posible y decidir si seguir adelante o buscar otro camino, pero caminar, sentir que puedes decidir sobre tu futuro; y cuando lo hayas intentado todo con el plan B, si no ha salido bien, siéntate, respira hondo y a por el plan C.
Más de cuatro años con *LA CRISIS* como compañera de viaje y sin dejar de monopolizar nuestros telediarios, nuestras conversaciones y nuestros miedos.
Casi 6.000.000 millones de parados en todo el estado, 1.800.000 hogares sin ningún miembro en activo en la familia, 300.000 fugas de cerebros y una cifra incalculable de trabajadores aguantando condiciones laborales precarias por miedo a perder sus empleos.
Esta es nuestra realidad.
Pero las cifras somos personas y las personas tenemos miedo.
Al hilo de esta idea, he leído hoy un artículo que empezaba con la frase de George Schultz "Cuando empiezas a pensar qué harás si pierdes, ya has perdido" y me he preguntado si creemos que ya hemos perdido; si este entorno ambivalente en el que nos movemos nos provoca una inseguridad que hace que nos aboquemos a una desesperación que no nos permite avanzar.
Me debato entre una realidad sin oportunidades profesionales, ahogados por un sistema desesperanzador, carencias económicas... y la idea (utópica para algunos) de que somos dueños de nuestras vidas y de nuestros destinos.
No me conformo con pensar que soy el actor de una película cuyo guión no he escrito, quiero ser el director, buscar un plan B (y C y D si hace falta).
Este mismo artículo asegura que el futuro es de los emprendedores, ante lo cual se me ocurre hacer un simil entre Mahoma y la montaña y pensar que si el trabajo no viene a nosotros, nosotros debemos ir al trabajo.
Con este punto, debo admitir, que estoy de acuerdo; pero no sólo de ilusión vive el ser humano. Necesitamos pautas, organización y acciones reflexionadas.
Todo proyecto empieza con una idea, que deber ser seguida por un plan de viabilidad y un asesoramiento y orientación profesional.
Saber qué quieres hacer y cómo hacerlo.
- Definición de actividad y ámbito de actuación: qué puedes ofrecer tú que no ofrezcan otros
- Estudiar fortalezas y debilidades
- Medios económicos: buscar el mínimo coste con el máximo beneficio para minimizar riesgos
- Nombre comercial y patentes
- Plan de difusión
- Definir un público objetivo
- Analizar la competencia
- Subvenciones
- Lugar
- Instalaciones
- Tarifas de venta
- Definir plazos: tanto de comienzo como de fin de proyecto en caso de que no sea rentable
Recoger toda la información que sea posible y decidir si seguir adelante o buscar otro camino, pero caminar, sentir que puedes decidir sobre tu futuro; y cuando lo hayas intentado todo con el plan B, si no ha salido bien, siéntate, respira hondo y a por el plan C.
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